Fue una noche tácita, fui invitada a las flores de tu campo. Antes de dejarme sola en el hotel, te detuve para así besarte por primera vez, tus besos eran breves, hacían un sonido bastante sensual y la textura carnosa de tus labios, hicieron que se volvieran prolongados, sentir y conocer el sabor de tu saliva, recuerdo que tus manos parece que recibieron una corriente eléctrica repentina, moviste tu mano para acariciar mi abdomen y yo te lleve las manos a mis pechos, los apretaste con deseo en segundos ya estabas besandomelos.
Recuerdo cuando subí mi mano izquierda por encima de tu blusa, no tenías brassier, pasé mi mano por debajo de ella y sentirte fue un placer inexplicable, tus pechos grandes, firmes y blancos. Respondieron rápidamente teniendo una erección, no dudé en besarlos de manera inicial suavemente solo mis labios en tus pezones, respirandote, pasando lentamente mi boca semi abierta, para así luego sacar mi lengua e inundarte de mi saliva, formar círculos, succionarte y lamerte de manera incansable, apreté suavemente tus dos pechos.
El tiempo no apremiaba para nada, no pude evitar bajar de manera breve para probar el sabor de tu miel pasé mi lengua lo más lento por tu clítoris de arriba hacia abajo, de un lado hacia el otro y succionarte suavemente, dulce como imaginé e introduje poco después mis dedos dentro de ti. El tiempo terminó.
Sería hasta la mañana siguiente que llegaste y esta vez tu arma de seducción fue tus gemidos que tengo grabados en mi mente, comenzaron los besos, las caricias… Quisiste tomar el control y empezaste a bajarte por mi abdomen para besarme, fue tan delicioso sentir tu dulce boca y tu lengua invadiéndome, así como también sentir tu fuerza dentro de mí mientras estabas semi acostada entre mis piernas. Al cambiar fue tan excitante penetrarte que a decir verdad hay cosas que tal vez estoy omitiendo debido al olvido, pero después te giré de espaldas y vi ese lunar que tienes en la espalda tan lindo, sentir lo húmeda que estabas me hizo jalarte el cabello por lapsos pausados de acuerdo a tu ritmo, mi fuerza. Lamí un poco entre tus glúteos, ha sido todo y me quedé con sed de más de ti.